Bo día,rapaciñ@s!!Xa estamos nos últimos días lectivos e vouvos deixar unhas propostas motrices para continuar facendo algo de exercicio e activándonos.Espero que vos gusten.
1."A pantasma xoguetona"(conto motor sobre a amistade): para dramatizar este fermoso conto e realizar as accións motrices que se propoñen,adaptarémonos en cada situación ao material que teñamos na casa(por exemplo: unha árbore pode ser unha vasoira ou unha lámpada de pé; uns bancos poden ser coxíns;uns aros para saltar, podemos facelos con cartón ou debuxalos no chan;en vez de espaldeiras,trepar polo sofá,...).
Imos aló!!
- EL FANTASMA JUGUETÓN: para este cuento motor aconsejamos poner música de fondo, moverse al son de la música e interpretar las acciones en función de lo que van escuchando. En negrita, están las propuestas de acciones motrices para realizar.
Érase una vez una isla mágica llamada San Borondón, donde vivía un fantasmita que
se llamaba Ralú, y el pobre estaba muy triste porque no tenía amigos ni amigas, y es
que todos los habitantes de la isla huían de miedo nada más verlo.
Por eso, un día, el
fantasma Ralú decidió hacer amigos, le costase lo que le costase.
Para buscar amigos y amigas Ralú comenzó a caminar por la isla, pero era tanta la
ilusión que le embargaba, que los pasos cada vez eran más rápidos (correr), dando
saltitos como Caperucita.
El camino de la isla era cada vez más difícil de continuar, pero eso no impedía que
Ralú continuase con su objetivo, así que sacó todo su valor y empezó a caminar de
puntillas, con mucho cuidado, por uno de los barrancos que había en San Borondón
(caminamos de puntillas sobre los bancos). Cuando llegó a un campo comenzó a
correr esquivando todas las rocas (las pelotas de gomaespuma) que allí estaban,
mientras tarareaba una canción muy alegre, pues era así como Ralú se sentía.
De repente, a lo lejos vio un camello y pensó que sería un buen amigo; para no
asustarlo se agachó y se fue acercando con mucho cuidado (con las rodillas
ligeramente flexionadas y de puntillas), pues no quería que huyera antes de decirle
hola. Pero nuestro fantasmita no tuvo suerte, el camello nada más verlo echó a correr,
temblando de miedo, y nuestro amigo decidió ponerse a correr detrás de él para
intentar alcanzarlo, mientras gritaba «¡No tengas miedo, quiero ser tu amigo!». Pero no fue capaz de alcanzarlo, aunque esto no hizo que perdiera su deseo de hacer
amigos.


Cuando reinició su camino, observó que al otro lado de la gran charca que estaba
delante de él, había un ciervo y un conejo que conversaban alegremente. Desde
allí podía oír sus risas, así que se puso manos a la obra, y comenzó a saltar la charca
sobre nenúfares que flotaban en el agua, que le sirvieron de apoyo para no mojarse y
poder llegar al otro extremo de la charca (saltamos nenúfares que son aros).
Cuando alcanzó la otra orilla, se preguntó cuál sería la manera adecuada de llegar a
donde estaban el ciervo y el conejo sin asustarlos, y decidió ir arrastrándose por
el suelo; pero de nada le valió a nuestro amiguito, porque nada más sentirlo llegar, el ciervo y el conejo se fueron, rápidamente, con la música a otra parte.


Ralú se quedó solo en medio del campo, y como no sabía hacia dónde ir, se puso a
mirar por todas partes, para ver si encontraba a algún nuevo candidato para amigo. No
vió a nadie, pero descubrió unos almendros en flor y no pudo evitar que la boca se le
hiciera agua; con mucho cuidado se subió a un árbol (nos subimos a una espaldera),
cogió unas cuantas almendras y volvió a bajar con cuidadito de no caerse. Como no
tenía nada con qué abrirlas, las puso en el suelo y saltó encima de ellas, una vez
abiertas, se sentó y se las comió.


Nuestro fantasmita no tardó en reiniciar su camino, eran tantas las ganas de tener
amigos que la caminata no le cansaba, así que continuó dando saltitos alegremente,
a un lado y a otro, moviendo también los brazos, mientras tarareaba una canción.
Detrás de unos árboles descubrió unos burritos que tenían cara de simpáticos y decidió
acercarse a donde estaban; como las veces anteriores no había tenido suerte, decidió
volver a cambiar la manera de llegar hasta ellos, así que usando su imaginación, dió con la fórmula que él consideró perfecta; se fue acercando entre los árboles, para que
no lo vieran hasta estar delante.
Y así fue, los burritos no lo vieron hasta que de un brinco se puso delante de ellos
gritando «¡Sorpresa, amigos!», pero fue tal el susto que les dió, que los animalitos
pegaron un gran rebuzno y salieron en estampida, que más que burros parecían
caballos salvajes. Y nuestro pobre amiguito también recibió un susto, pues no se
esperaba esa reacción de los burritos, así que se sentó en el suelo y se puso a llorar.

Ralú ya no sabía hacia dónde ir, miraba una y otra vez hacia todos los lados, incluso se subió, nuevamente, a lo alto de un árbol (nos subimos a las espalderas) para ver si así decidía antes qué camino escoger. No vio a nadie, pero descubrió un árbol muy bonito que le llamó la atención y decidió ir hacia allí. Lo malo es que el árbol estaba en un barranco y Ralú no quería caer rodando, así que se sentó en el suelo y se fue deslizando, tomando impulso con las manos, como si estuviese en un trineo. Cuando llegó al árbol, comenzó a dar vueltas alrededor (rodear) de él, mirándolo con mucha curiosidad, pues nunca había visto un árbol tan parecido, él no sabía que era un drago, pero sí que se había dado cuenta de que era un árbol tan maravilloso como la isla en la que vivía.



Ralú ya no sabía hacia dónde ir, miraba una y otra vez hacia todos los lados, incluso se subió, nuevamente, a lo alto de un árbol (nos subimos a las espalderas) para ver si así decidía antes qué camino escoger. No vio a nadie, pero descubrió un árbol muy bonito que le llamó la atención y decidió ir hacia allí. Lo malo es que el árbol estaba en un barranco y Ralú no quería caer rodando, así que se sentó en el suelo y se fue deslizando, tomando impulso con las manos, como si estuviese en un trineo. Cuando llegó al árbol, comenzó a dar vueltas alrededor (rodear) de él, mirándolo con mucha curiosidad, pues nunca había visto un árbol tan parecido, él no sabía que era un drago, pero sí que se había dado cuenta de que era un árbol tan maravilloso como la isla en la que vivía.

Decidió sentarse un rato a descansar bajo la sombra del drago,
y al poco tiempo de estar sentado, y estar dando cabezaditas, el pobre Ralú se llevó
un susto enorme, pues debido a la posición de la luz del sol, a la suya y a la del árbol,
se dibujaba en el suelo la figura de un dragón.
Fue tan grande el susto que se llevó en ese mismo instante, que se levantó y comenzó
a girar sobre sí mismo, con los brazos en alto, y gritando de miedo.
Pero ese susto mereció la pena, pues ante tantos gritos, los niños y niñas que vivían
cerca de ese lugar, y que jugaban por allí, se acercaron a él riendo, pues les hacía
mucha gracia que un fantasma se asustara de una sombra, y le dijeron que no
tuviese miedo, que no pasaba nada, que era solo una sombra; y para demostrárselo,
comenzaron a saltar encima de ella.


El fantasmita se alegró mucho al comprobar que realmente era una sombra, pero más se alegró al ver que unos niños y niñas estaban hablando con él; así que no dudó en preguntarles si ellos querían ser sus amigos, pues él no tenía ninguno y se sentía solo, y se aburría mucho, pues no tenía con quién jugar. Los niños y niñas le dijeron sin dudarlo que sí, pues ellos también se alegraban de tener un nuevo amigo, tan diferente a ellos, con el que seguro harían muchos juegos y travesuras. Era tanta la alegría de los niños y de Ralú que se agarraron las manos y comenzaron a dar vueltas, mientras cantaban una canción. Estaban tan divertidos, que continuaron su alegría agarrados haciendo el trenecito, levantando primero un pie, y después el otro, dejando que su cuerpo se ladease hacia el lado contrario. Las risas no paraban, pero tanto alboroto les fue cansando, así que todos se sentaron en el suelo a descansar; el fantasmita les pidió que se presentasen uno a uno, pues habían jugado juntos, pero él no sabía cómo se llamaban, ni ellos como se llamaba él; así que se hicieron las presentaciones y siguieron hablando un ratito, apoyándose unos en los hombros de otros, hasta que se quedaron todos dormiditos



El fantasmita se alegró mucho al comprobar que realmente era una sombra, pero más se alegró al ver que unos niños y niñas estaban hablando con él; así que no dudó en preguntarles si ellos querían ser sus amigos, pues él no tenía ninguno y se sentía solo, y se aburría mucho, pues no tenía con quién jugar. Los niños y niñas le dijeron sin dudarlo que sí, pues ellos también se alegraban de tener un nuevo amigo, tan diferente a ellos, con el que seguro harían muchos juegos y travesuras. Era tanta la alegría de los niños y de Ralú que se agarraron las manos y comenzaron a dar vueltas, mientras cantaban una canción. Estaban tan divertidos, que continuaron su alegría agarrados haciendo el trenecito, levantando primero un pie, y después el otro, dejando que su cuerpo se ladease hacia el lado contrario. Las risas no paraban, pero tanto alboroto les fue cansando, así que todos se sentaron en el suelo a descansar; el fantasmita les pidió que se presentasen uno a uno, pues habían jugado juntos, pero él no sabía cómo se llamaban, ni ellos como se llamaba él; así que se hicieron las presentaciones y siguieron hablando un ratito, apoyándose unos en los hombros de otros, hasta que se quedaron todos dormiditos


2."Soprando como leóns": usaremos unha corda, 3 aros( se non temos, podemos debuxalos con tiza no chan) e 3 pelotas pequenas(serven boliñas de papel,se non tedes pelotas).Estiramos a corda e situamos os aros separados por riba da corda, cunha pelota dentro do aro,que fará de pedra no camiño.
Neste xogo imos convertirnos en leóns que van andando por un estreito camiño( corda estirada)cun pé diante do outro en equilibrio e atópanse cunhas pedras no camiño(pelotas dentro do aro ou círculo debuxado).Para librarse das pedras,os leóns terán que poñerse a catro patas e collendo aire polo nariz,soprar e intentar desprazar as pedras(pelotas) fóra do aro.Cando o logremos,xa teremos o camiño libre e poderemos seguir adiante.
Despois,continuaremos avanzando e irémonos librando das pedras que vaiamos encontrando, ata chegar ao final do camiño.
A ver esa destreza,sopro e equilibrio!!

A xogar e divertirse!!
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